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Wagner vs. Verdi, Mahler vs. Strauss

 Dos ensayos cortos escritos por Prof. Carlos G. Pérez de Aranda y Ramírez en Madrid.

Tema  1) Richard Wagner versus Giuseppe Verdi

Wagner y Verdi fueron dos músicos contemporáneos que desarrollaron, cada uno por su cuenta, el género de la ópera. Aunque cada uno de ellos representa el espíritu del siglo XIX y de sus respectivos países, Alemania e Italia, Wagner compuso su obra dando una nueva dimensión al papel de la orquesta basándose en el leitmotif y en el cromatismo, mientras que Verdi prefirió hacer un homenaje al pueblo italiano más acorde con el romanticismo de su tiempo. No fueron amigos, ni siquiera llegaron a conocerse personalmente. Verdi dijo, a propósito de Wagner, que “siempre elige el camino menos transitado, aunque no sea necesario, y trata de volar donde cualquier otra persona caminaría con mejores resultados”. Después de escuchar el Réquiem de Verdi, Wagner comentó: “sería mejor no decir nada”. A pesar de las grandes diferencias en su tratamiento del género operístico, creo que merece la pena examinar cuáles son los rasgos propios de cada uno de ellos.

Gesamtkunstwerk representa el concepto del arte total al que aspiró Wagner a partir del periodo medio de su vida. En su primera época su carrera fue poco exitosa y no se caracterizaba por el estilo por el que lo conocemos hoy en día. En su ensayo “Eine Mittheilung an meiner Freunde”, escrito en 1851 proponía un arte del drama total que recogía aspectos de la mitología, la política y todo el arte en general, incluyendo la poesía y el aspecto escénico, para redefinir el concepto de la ópera. Así es como consideramos a Wagner: un compositor capaz  no sólo de componer la música sino también el libreto y de controlar el concepto total de su obra hasta el último detalle del escenario (el Ciclo del Anillo, por ejemplo). Con su ópera Tristan und Isolde se adelantó en cincuenta años al lenguaje musical de su tiempo. En ella encontramos que el uso del cromatismo es llevado hasta el límite de la armonía clásica en la que se inspiraban los autores del principio del siglo XX. Así mismo, otorgó a la orquesta un papel más preponderante, llegando a darle un protagonismo similar al de los cantantes. En su obra la orquesta ya no era la acompañante de fondo, ocultada tras las estrellas del escenario. La ópera wagneriana iba a dar como resultado una música épica y dramática que requería una fortaleza vocal del cantante muy distinta a la de la tradición italiana. Su utilización del leitmotif, asociándolo a los personajes, puede considerarse uno de los mayores progresos en la historia de la música.

Por su parte, las óperas de Verdi reconocen el pueblo italiano mediante un desarrollo de carácter nacionalista del melodrama romántico. Llegó a tener tal popularidad que gran parte del público identificaba las ideas de sus primeras óperas con la cuestión del Risorgimento tras la unificación de Italia en 1861. En cualquier caso, es un síntoma de la enorme popularidad del compositor que fue capaz de cautivar tanto el corazón como la mente del pueblo italiano. Al final de muchas interpretaciones a las que asistían oficiales austriacos entre el público italiano, el grito de Viva Verdi servía tanto como apoyo al compositor como una referencia política a Vittorio Emmanuele, Re dItalia. A menudo se critica a Verdi por no evolucionar en su estilo, que permaneció fiel a la escala diatónica. Salvo en el caso de Macbeth, siempre siguió el procedimiento de componer obras basándose en el concepto del amor dramático de la tradición italiana. Sin embargo, su repertorio goza hoy en día de gran popularidad, siendo mucho más interpretado que el de Wagner. También fue más prolífico al componer 28 óperas, más del doble que las 13 de Wagner.

Fundamentalmente, opino que Wagner tuvo más influencia en el mundo de la cultura, en el de la literatura, en el filosófico e incluso en el político a través de personas como T. S. Eliot, Friedrich Nietzsche y Adolf Hitler, mientras que Verdi apelaba al sentido de la ópera amorosa y trágica que supera las dificultades. Por supuesto, ambos serán recordados por su gran capacidad para comunicarse con la audiencia, aunque el carácter orgulloso y confiado de Wagner contraste bastante con la vida de sufrimiento de Verdi por la pérdida de su esposa y de su hija.

 

Selección bibliográfica

Julio César Morán.  Verdi y Wagner: La fuerza de convicción en la madurez artística de dos músicos con estéticas diferentes.  http://www.psiconet.com/tiempo/historias/verdi-wagner.htm

Giuseppe Verdi.  Wikipedia.com.  (en castellano e inglés)

Richard Wagner.  Wikipedia.com.  (en castellano e inglés)

Tema  2) Gustav Mahler versus Richard Strauss

Las diferencias entre los dos grandes compositores de finales del siglo XIX y del principios del siglo XX quedan subrayadas por el hecho de que Mahler fue un músico judío, que tuvo que renunciar por dicha razón a su puesto como director en Viena, mientras que Strauss mantuvo buenas relaciones con el Tercer Reich llegando a ser nombrado presidente del Reichsmusikkammer durante la II Guerra Mundial. Eran dos seres humanos distintos, Mahler atronador y despótico a la vez que infantil al lado de Strauss, el ejemplo del caballero ideal con una mirada de acero, una persona poco inclinada comentar sobre sí mismo, ni siquiera sobre su música.

Por parte de Mahler, el puesto más importante que consiguió también vino con la obligación oculta de convertirse a la fe católica (un tema de importancia mínima para él) para ser director de la Ópera de Viena; aguantaba desde el ayuntamiento hasta la prensa, el antisemitismo de la comunidad vienesa quienes no creían en la habilidad de un director no alemán para interpretar las obras alemanes. Su exigencia como director en los ensayos, provocó el rencor contra su liderazgo y a pesar de que resucitó la vida musical en Viena y dejó los asuntos empresariales más estables y rentables que antes, no caía bien a la gente. Mahler dijo sobre si mismo: “Soy tres veces extranjero: un bohemio entre austríacos, un austríaco entre alemanes y un judío ante el mundo”. Se especializaba en interpretar las obras de Mozart y Wagner como director y siempre dejaba a los músicos más famosos (Brahms y Chaikovski, por ejemplo) abrumados al ver sus conciertos. Siempre usaba los veranos para componer  música en cabañas solitarias e insistía en ser dejado en paz (un rasgo muy suyo). Componía dos géneros de música: el lieder y sus diez sinfonías y se puede decir que mezclaba muchos características entre ellos. Su repertorio tuvo poco éxito durante su vida (con la excepción de la sinfonía octava) pero gracias a Leonard Bernstein entre otros está de moda hoy en día. Fue maestro de la segunda escuela vienesa y defendía su música con vehemencia especialmente frente a Schönberg incluso peleándose con sus detractores.

Strauss, por otro lado seguía el florecimiento del romanticismo alemán según la tradición operística de Wagner. En 1905 estrenó Salomé, la ópera mejor conocida de su repertorio junto a de Der Rosenkavalier y también la más controvertida por su famosa “danza de los siete velos” debido a su escandalosa representación de los personajes de la biblia. También lleva un lenguaje armónico que adelanta el camino de Tristan und Isolde de manera impactante para cualquier audiencia de  principios del siglo XX , incluso a Hitler quien disfrutó la ópera como joven en 1907. No obstante resulta demasiado fácil proponer que Strauss se alió con la Alemania nazi por su necesidad de proteger a toda su familia contra el genocidio. Se encontró en una situación desagradable, e hizo lo necesario para permanecer fiel a la música y a su familia: un baile de necesidades entre el deseo del gobierno nazi de promover una música pura y corriente a la vez un compositor genuinamente alemán que ya había sobrevivido a muchos cambios del gobierno y simplemente quería seguir viviendo en su tierra natal.

Aunque se puede decir que ambos compositores seguían el camino musical romántico de Wagner, solo Strauss mantuvo  relaciones cercanas con Alemania mientras que Mahler tenía que soportar una vida nómada entre Praga, Budapest, Viena, y Nueva York, entre otros sitios. Por su parte Strauss aprovechó su posición en el Tercer Reich con el propósito de proteger la música de Mahler y otros judíos como Mendelssohn. A final sus trayectorias se separan tanto por sus géneros musicales como el rumbo que tomaron sus vidas y sus patrocinadores. De hecho cada uno promocionaba la música del otro como directores. Los veo como dos músicos separados por el antisemitismo con propósitos musicales muy similares. Mahler comentó sobre sus carreras musicales que “excavamos en lados opuestos de la misma montaña”. A final, los dos se encontraron en el centro.

Selección bibliográfica

Gustav Mahler.  Wikipedia.com.  (en castellano e inglés)

Alex Ross.  El ruido eterno: escuchar al siglo XX a través de su música.  Barcelona, Seix Barral, 2009.

Richard Strauss.  Wikipedia.com.  (en castellano e inglés)